miércoles, 25 de junio de 2014

Caer en tu cuenta.

He caído en la cuenta,
y en tus brazos,
y sin duda me quedo con lo segundo.
He tocado tu fondo,
para impulsarme
y sobrevolar todos tus edificios,
con mis ojos.
He hecho trasbordo
por cada uno de tus antojos.
He alimentado este gozo
al ritmo que marca mi marcapasos,
al son de tus gemidos.
He recorrido tu cuello,
en todos 
y cada uno de mis formatos.
He emanado toda mi furia,
y entre tus sábanas
he amanecido 
cuando ya había perdido el sentido.





martes, 24 de junio de 2014

Lengua. (Parte I)

Mírame de nuevo con esos ojos rojos de fiesta,
porque no se si te he dicho aún que,
eres tu mi única alegría en cada borrachera.
Con unas copas de más
mi caligrafía se tambalea 
perdiéndose a la altura 
de tus caderas.
Te expresaré en estas líneas, que
eres mi punto y seguido, 
porque el final no quiero que seas capaz de ponerlo.
No debería hablar de ortografía tratándose de ti, 
miro las curvas de tu cuerpo y deberían de estar prohibidas, 
subrayadas, 
y en negrita.
Te he dividido mil veces,
en el sujeto a mi sustento,
en mi predicado, 
y me encanta que conjugues 
en mi presente, en tu pretérito,
y nuestro futuro, 
todos tus verbos.

Somos una, 
nos hemos compuesto, yuxtapuesto.

Prométeme que no dejarás de subordinarme, 
cada día de tu vida,
de nuestra vida...

sábado, 7 de junio de 2014

Brindemos.

Me he vuelto gourmet,
por eso de tus delicias...

He enloquecido degustado 
el mejor plato de esta carta, tu cuerpo.

Me he corrido saboreando
este vino tinto que emanas
y ahora solo quiero asegurarme
que no me faltas.

Nos hemos unido, 
nos hemos fundido, 
espolvoreado,
comido a las finas hierbas...

Y me es inevitable, cuando 
con tus dedos, recorres mi cielo, 
haciendo cocina contemporánea, 
dejándome al dente.

Desmenuzame para 
comerme poco a poco...

Ya me he licenciado...
como catadora de todas tus delicatessen.

Brindemos.



lunes, 2 de junio de 2014

Invierno contigo.

Me he deslizado por la nieve de tus pestañas,
con ganas de esquiar-te,
de helarme de frió, para así,
que seas sólo tu quien me acoja
entre los brazos, para darme calor.

Arropame cada noche de nuestro invierno y
enseñame de nuevo esa sonrisa,
como medicina a esta hipotermia
la cual me entra cuando te alejas.

No dejes jamás, te lo pido,
que una partícula de aire
se interponga en este juego,
el de nuestros cuerpos,
porque sé que sí lo hace, 
todo dejará de tener sentido.