en ti.
Podría pasarme vidas,
describiendo como se escurren mis manos por tu cuerpo,
como quiero gritarle al mundo cuando te beso
que, no hay nada más mágico y verdadero en este sueño
que hacerlo.
Podría contar hasta el más mínimo detalle de tus lunares,
de tus antojos
y de mis vicios,
como he llegado al cielo escalando por tus caderas,
besando uno a uno cada poro de tu piel.
Desenvolviéndome,
así,
desnudándote,
he comenzado a sentir la parte más hermosa de la vida.
Podría seguir intentando hacer balance
de los infinitos besos que le he dado a tu espalda,
en cada amanecer, cada caricia que me regalas...
y no acabaría nunca de enlazar las palabras exactas.
Y es que cada cosa que haces,
cada cosa que tocas,
la vuelves poesía,
pero poesía de esa, de la que no se hace con estrofas.
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