lunes, 5 de mayo de 2014

Su cuerpo, mi mapa.

Esos ojos, esa espalda, 
lo increíble que parece amarla.
Tenerla cada mañana,
hacerla realidad y a la vez soñarla.

Esa mirada, 
lo increíble que sería 
enamorarla.
Y es que la veo sobre las sábanas,
blancas, 
y mi cabeza solo busca como hacerla perpetúa...
en mi, en esta cama.

Esas piernas, 
lo increíble que es que me deje besarlas,
mirarlas cuando pasan.
Perderlas en mi cabeza,
para luego encontrarlas, 
sin lencería,
cada día 
de mi vida.

Esas tetas,
lo que me gusta comérselas, 
que se retuerza, 
se estremezca...
que se corra, 
oírla como grita.

Vivo enamorada,
de su laguna, 
por la que hago escala, 
y saboreo entre su clavícula
y mi boca.

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